El Equinoccio de Otoño y la Fiesta de Mabon: 10 maneras de celebrar

Última actualización: 2 de septiembre de 2026.

Cada año, cuando septiembre comienza a cambiar la luz y las tardes se vuelven un poco más cortas, siento una invitación a bajar el ritmo y mirar hacia dentro. El otoño siempre me ha parecido una estación profundamente honesta: los árboles no se aferran a aquello que ya ha cumplido su ciclo, sino que lo dejan caer para conservar su energía y prepararse para una nueva etapa.

Este año siento esa llamada con especial intensidad. Después de unos meses llenos de cambios y emociones, el equinoccio llega para recordarme que no siempre necesitamos seguir haciendo, produciendo o avanzando. A veces también necesitamos detenernos, reconocer todo lo recorrido y preguntarnos qué queremos conservar y qué estamos preparadas para soltar.

Mabon nos habla precisamente de ese momento de equilibrio. De agradecer la cosecha visible —los proyectos que han florecido, las metas alcanzadas, las personas que nos han acompañado—, pero también de reconocer la cosecha invisible: todo lo que hemos aprendido, las decisiones que por fin nos atrevemos a tomar y las versiones de nosotras mismas que han nacido durante el camino.

Celebrar el equinoccio de otoño no tiene por qué implicar realizar un gran ritual. Puede ser tan sencillo como encender una vela, caminar entre los primeros colores de la estación, preparar una comida especial o dedicar unos minutos a escuchar lo que nuestra vida nos está pidiendo ahora.

En este artículo quiero compartir contigo el significado de Mabon y diez maneras sencillas de recibir el otoño, agradecer lo vivido y volver a aquello que para ti es verdaderamente esencial.

¿De dónde viene la palabra Mabon?

Aunque actualmente utilizamos la palabra Mabon para referirnos a la celebración pagana del equinoccio de otoño, este no era el nombre que los antiguos pueblos celtas daban a esta fecha.

El término procede de Mabon ap Modron, un personaje de la mitología galesa cuyo nombre puede interpretarse como “el Gran Hijo” o “el Hijo Divino de la Gran Madre”. Mabon está relacionado etimológicamente con Maponos, una antigua divinidad británica y gala asociada con la juventud, mientras que Modron representa la figura de la Gran Madre.

En los relatos medievales galeses, Mabon es separado de su madre cuando apenas tiene tres noches de vida y permanece prisionero hasta que es liberado. Su historia contiene símbolos de pérdida, oscuridad, espera y renacimiento, por lo que posteriormente se relacionó con el descenso de la luz que comienza en el equinoccio y con la promesa de su regreso.

Sin embargo, la asociación directa entre Mabon y el equinoccio de otoño es contemporánea. Fue el escritor y practicante neopagano estadounidense Aidan Kelly quien, durante la década de 1970, eligió este nombre para completar las ocho festividades de la moderna Rueda del Año. Por tanto, las costumbres de agradecimiento por la cosecha son mucho más antiguas, pero el uso de la palabra Mabon para designar esta celebración es relativamente reciente.

¿Por qué se celebra el equinoccio de otoño?

El equinoccio de otoño, también conocido en algunas tradiciones paganas como la Fiesta de Mabon, marca uno de los momentos más especiales del año. Es un tiempo de equilibrio, introspección y gratitud, en el que el día y la noche tienen la misma duración. Este evento astronómico se celebra alrededor del 21 al 23 de septiembre en el hemisferio norte (y en marzo en el hemisferio sur), y representa el inicio del otoño, el comienzo del descenso hacia la oscuridad invernal y el tiempo de la cosecha final.

Es un momento de recogimiento, en el que los pueblos agrícolas se preparaban para los meses fríos que se avecinaban. Tradicionalmente, este momento simbolizaba la recolección de frutos y granos, el almacenamiento de provisiones y la preparación para el invierno.

¿Cómo se celebra el equinoccio de otoño en otras culturas?

No existe un nombre universal ni todas las culturas celebran el equinoccio de la misma manera. Sin embargo, muchas tradiciones han reconocido este cambio de estación como un momento de cosecha, equilibrio, gratitud, preparación e introspección.

En Japón, el equinoccio de otoño se conoce como Shūbun no Hi y es una festividad nacional. Coincide con el periodo budista de O-Higan, durante el cual muchas familias visitan y cuidan las tumbas de sus seres queridos, realizan ofrendas y honran a sus antepasados. La igualdad simbólica entre las horas de luz y oscuridad se relaciona con el equilibrio y con la cercanía entre el mundo de los vivos y el de quienes ya partieron.

En la antigua Grecia, el comienzo del otoño se vinculaba simbólicamente con el mito de Deméter y Perséfone. El descenso de Perséfone al inframundo representaba el retiro de la vegetación y la entrada de la tierra en un periodo de oscuridad y reposo. No era una celebración llamada Mabon, pero el relato expresaba una comprensión semejante de los ciclos de pérdida, recogimiento y retorno.

En numerosas comunidades agrícolas europeas también se celebraban —y todavía se celebran— fiestas de la cosecha para agradecer los frutos de la tierra, compartir alimentos y preparar provisiones antes del invierno. Aunque no siempre coincidían exactamente con el día del equinoccio, nacían de la misma observación de los ciclos naturales.

Hoy, dentro de la Wicca y de otras corrientes neopaganas, Mabon forma parte de la Rueda del Año y se celebra como la segunda cosecha: un momento para agradecer lo recibido, recuperar el equilibrio y comenzar el descenso hacia la mitad más oscura del año.

Más allá del nombre que adopte cada tradición, el mensaje permanece: la naturaleza nos recuerda que existe un tiempo para crecer y otro para recoger, agradecer, soltar y descansar.

El arquetipo femenino del otoño: la Bruja, la Sabia y la Maga

Con la entrada del otoño, no solo cambiamos de estación, sino que también conectamos con un arquetipo femenino profundo: el de la Bruja, la Sabia o la Maga. Este arquetipo representa a la mujer independiente, creativa, con poder sobre sí misma. Es una figura que invita al autoconocimiento, la introspección y la reconexión con nuestra feminidad sagrada y la energía sexual creativa. El otoño es un tiempo para entrar en nuestro mundo interior, reflexionar sobre lo que hemos aprendido y sobre lo que queremos manifestar.

Si tienes proyectos creativos o personales que has dejado a medias, este es el momento ideal para retomarlos, ya que la energía del otoño te brindará el impulso necesario para avanzar. La sexualidad y la creatividad están íntimamente relacionadas: el segundo chakra, o Svadhisthana, rige ambas, y su energía fluye de manera más fuerte en esta estación.

Los Colores del otoño y el recogimiento

Los colores del otoño, especialmente los tonos ocres, dorados y rojizos, inspiran a pasar más tiempo en casa, en un ambiente de confort y calidez. Estos colores nos invitan a recogernos, a conocernos mejor, mimarnos y disfrutar de nuestro espacio interior. Es un tiempo perfecto para reflexionar y reconectar con nosotras mismas.

10 Rituales para celebrar Mabon o el Equinoccio de Otoño

Te propongo diez rituales que puedes realizar durante el equinoccio de otoño o a lo largo de esta mágica estación para conectar con la energía de la naturaleza y tu interior:

1) Cambiar de Armario y Purificar el Espacio

Guarda la ropa ligera del verano y saca tus prendas más cómodas de otoño: jerseys, bufandas, calcetines gruesos. Este es un buen momento para limpiar y reorganizar tu espacio. Deshazte de la ropa que ya no usas, y en el proceso, haz una limpieza profunda de la casa. En países como mi natal Ucrania, por ejemplo, en estas fechas se acostumbra hacer una limpieza general para preparar el hogar para el invierno.

2) Pasear por la naturaleza y practicar el foraging

Sal a caminar y sumérgete en la belleza de los árboles que empiezan a cambiar de color. Aprovecha para recoger hojas, semillas, frutos o ramas caídas que puedas usar para crear decoraciones naturales. Si tienes un herbario, es el momento ideal para añadir nuevas piezas y documentar la transición del verano al otoño.

3) Decorar la casa en tonos otoñales

Decora tu hogar con los colores de la temporada. Utiliza las hojas secas que hayas recogido, y si te animas, crea velas artesanales con aromas como canela, calabaza o jengibre, para traer la esencia del otoño a tu espacio.

4) Crear un altar para el Equinoccio de Otoño

En la tradición Wicca, los altares para Mabon están dedicados a los elementos. Coloca en tu altar objetos que representen a cada punto cardinal: plumas o incienso (Aire, Este), un cuenco de agua (Agua, Oeste), una vela (Fuego, Sur) y piedras o ramas (Tierra, Norte). Acompaña tu altar con frutos de temporada como manzanas, calabazas, maíz y uvas. Realiza un ritual de agradecimiento y liberación: escribe lo que ya no necesitas en tu vida y lo que deseas atraer.

5) Crear una vela de miel de agradecimiento

La miel es un símbolo de dulzura y prosperidad. Haz una vela casera de miel y enciéndela durante los días del equinoccio (del 20 al 23 de septiembre). Mientras arde, medita sobre las bendiciones de tu vida y muestra gratitud por lo que has logrado.

6) Preparar un plato ritual

Conecta con la energía creativa del otoño cocinando un plato con ingredientes de temporada. Un Apfelstrudel o pastel de manzana es una opción perfecta: manzanas, nueces, canela y masa filo crean una delicia que puedes compartir con tus seres queridos. El acto de cocinar también es un acto de magia, pues transformamos ingredientes simples en algo especial.

7) Recuperar una vieja afición o aprender algo nuevo

El otoño es un excelente momento para retomar proyectos que dejaste a medias o aprender nuevas habilidades. La energía creativa está en su apogeo, así que es el momento perfecto para empezar ese curso de cerámica, costura o cualquier manualidad que te inspire.

8) Practicar Tantra

El tantra es una antigua disciplina que, además de su aspecto sexual, te invita a conectar profundamente con tu energía creativa. Participar en un taller de tantra puede ayudarte a sentirte más en armonía con tu cuerpo y tus deseos, despertando tu energía sexual y espiritual.

9) Leer un libro reconfortante

El otoño invita al recogimiento. Busca un libro que te reconforte y sumérgete en sus páginas mientras disfrutas del calor de una manta y una vela encendida. La lectura no solo es un placer, sino que también tiene un efecto terapéutico, ayudando a calmar la mente y alimentar el espíritu.

10) Meditar y practicar la introspección

El tiempo de introspección es uno de los regalos del otoño. Si no tienes una práctica de meditación, este es un momento ideal para comenzar. Encuentra un espacio tranquilo, enciende una vela y dedícate unos minutos al día para conectar contigo misma y reflexionar sobre lo que has aprendido este año.

El equinoccio de otoño es un tiempo de transformación, tanto interna como externa. A medida que la naturaleza cambia, también lo hacemos nosotros. Aprovecha esta estación para honrar tus procesos, reconectar con tu creatividad y celebrar todo lo que has logrado hasta ahora.

Si tienes algún ritual específico de otoño, ¡compártelo! Estaré encantada de escucharlo y añadirlo a esta lista.

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