Qué hacer con las velas en verano: 8 ideas para disfrutar de la cerería durante los meses de calor
Cuando llega el verano, muchas personas guardan sus ceras hasta septiembre. El calor cambia el comportamiento de algunos materiales, los moldes esperan en un cajón y parece que la temporada de las velas ha terminado.
Pero, ¿y si te dijera que el verano es una de las mejores épocas para crecer como cerera?
Quizá no sea el momento de producir grandes cantidades de velas, pero sí de experimentar, aprender, jugar y conectar con esa parte más creativa que, muchas veces, durante el resto del año queda escondida entre listas de tareas y proyectos.
Si tú también sientes que la cerería es mucho más que fabricar velas, aquí tienes ocho ideas para seguir disfrutando de este maravilloso oficio durante el verano.
Índice
- Crea wax melts y aprovecha el calor
- Atrévete con las flores de cera de abeja
- Experimenta con frutas, conchas y otras figuras veraniegas
- Diseña tus propias mezclas de ceras
- Juega con nuevas combinaciones aromáticas
- Aprovecha para formarte
- Empieza a preparar Halloween y Navidad
- Busca inspiración fuera de la cerería
- La creatividad también necesita descansar
1. Crea wax melts y aprovecha el calor
Si las temperaturas son muy altas, quizá no sea el mejor momento para elaborar determinadas velas en recipiente. Sin embargo, los wax melts son una alternativa fantástica para seguir creando.
Puedes experimentar con diferentes moldes, colores, inclusiones botánicas aptas para cera vegetal APF (alto punto de fusión) o nuevas mezclas aromáticas inspiradas en el verano: higo, tomate, lavanda, cítricos, albahaca, jazmín, sal marina o romero.
Además, requieren menos material y son perfectos para probar combinaciones nuevas sin miedo a desperdiciar grandes cantidades de cera.
El verano es una invitación a jugar. Aprovecha esa libertad.
2. Atrévete con las flores de cera de abeja
Si nunca has trabajado con cera de abeja en láminas o en perlas, blanca (Alba) o amarilla (Flava), este puede ser el momento perfecto.
Con un poco de práctica podrás crear cualquier tipo de flor, pequeños adornos o piezas decorativas utilizando únicamente el calor de tus manos.
Es una actividad relajante, casi meditativa, y una forma preciosa de desarrollar la sensibilidad manual.
Muchas veces pensamos que hacer velas consiste únicamente en fundir cera, cuando en realidad existen muchísimas técnicas artesanales que merecen la pena explorar.
3. Experimenta con frutas, conchas y otras figuras veraniegas
El verano también es una estación para jugar.
¿Por qué no salir de las formas tradicionales y crear velas inspiradas en esta época del año?
Puedes probar con moldes de limones, naranjas, higos, fresas, conchas marinas, estrellas de mar o flores.
No todas las creaciones tienen que convertirse en un producto para vender. Algunas simplemente existen para recordarnos por qué empezamos a hacer velas: porque disfrutábamos creando con nuestras manos.
La creatividad también necesita espacios donde el resultado no sea lo más importante.
4. Diseña tus propias mezclas de ceras
Uno de los ejercicios más enriquecedores para cualquier cerera consiste en dejar de seguir recetas al pie de la letra y empezar a entender cómo se comporta cada cera.
¿Qué ocurre si mezclas distintos porcentajes?
¿Cómo cambia el acabado?
¿Y el punto de fusión?
¿Y la dureza?
Crear tus propias mezclas te ayudará a comprender mucho mejor el material con el que trabajas y, poco a poco, desarrollar una forma de trabajar más personal. Además, la cera ideal para trabajar con las velas aromáticas en verano es de medio punto de fusión, que combina el APF y el BFP en la proporción 30-70%.
No existe una única receta perfecta, empieza con el porcentaje recomendado y sigue explorando. Cada clima, cada proyecto y cada artesana pueden necesitar algo diferente.
5. Juega con nuevas combinaciones aromáticas
El verano está lleno de olores que pasan desapercibidos porque estamos acostumbrados a ellos:
La higuera al sol.
La tierra caliente después de regar.
El romero.
La lavanda.
Los tomates maduros.
La albahaca recién cortada.
Las vacaciones son un momento maravilloso para salir a pasear con una libreta y empezar a observar qué aromas te rodean.
Haz una lista.
Cierra los ojos.
Pregúntate qué emociones despierta cada olor.
Después intenta recrearlas utilizando fragancias o aceites esenciales.
Muchas veces las mejores colecciones nacen mucho antes de fundir la primera cera.
Empiezan observando el mundo.
6. Aprovecha para formarte
Durante el resto del año solemos decir que no tenemos tiempo.
En verano, aunque sigamos trabajando, muchas personas consiguen bajar un poco el ritmo.
Es un buen momento para hacer ese curso que llevas meses posponiendo, leer un libro sobre cerería, investigar nuevas técnicas o profundizar en aspectos como las mechas, las fragancias o la química de las ceras vegetales. Si te interesa una formación completa y express de cerería, hemos abierto las inscripciones a nuestras masterclass que celebraremos el 18 de julio en Barcelona.
A veces avanzar no significa producir más. Significa comprender mejor lo que ya hacemos.
7. Empieza a preparar Halloween y Navidad
Aunque parezca mentira, cuando llega septiembre el tiempo pasa volando.
Las colecciones de otoño e invierno suelen requerir bastante planificación: pruebas, fotografías, diseño, producción, proveedores, etiquetas...
Por eso muchas artesanas comienzan a preparar estas campañas durante el verano.
No hace falta producir todavía (aunque te lo recomiendo). Puedes dedicar estas semanas a investigar tendencias, crear moodboards, diseñar nuevas colecciones o hacer pequeños prototipos.
Tu yo de octubre te lo agradecerá.
8. Busca inspiración fuera de la cerería
Quizá este sea el consejo más importante de todos: la inspiración para hacer velas rara vez nace mirando otras velas.
Nace leyendo una novela.
Visitando un jardín botánico.
Entrando en una librería.
Paseando por un mercadillo de verano.
Escuchando una conversación en una terraza.
Recogiendo flores durante un paseo.
Visitando un museo.
Viendo una película que te emociona.
O simplemente observando cómo cambia la luz durante un atardecer.
Todo eso acaba apareciendo, de una forma u otra, en nuestras creaciones. Las mejores ideas suelen llegar cuando dejamos de perseguirlas.
La creatividad también necesita descansar
Existe una idea que intento recordarme cada verano: crear no siempre significa producir.
A veces crear significa observar.
Aprender.
Jugar.
Descansar.
Llenar el depósito de inspiración para que, cuando llegue septiembre, las ideas nazcan de forma natural.
No tengas miedo de bajar el ritmo. Las estaciones también existen para las personas. Igual que la naturaleza necesita periodos de crecimiento y periodos de reposo, nuestra creatividad también funciona de manera cíclica.
Quizá este verano no fabriques tantas velas. Pero puede que sea el verano en el que descubras un nuevo aroma, aprendas una técnica que cambie tu forma de trabajar o encuentres la inspiración para la colección con la que siempre habías soñado.
Y eso también forma parte del camino de cualquier cerera.
Porque, al final, la cerería no consiste únicamente en crear velas. Consiste en aprender a mirar el mundo con más atención, transformar esa belleza en algo tangible y disfrutar del proceso tanto como del resultado.